ALGUNOS GAZAPOS LORETANOS SOBRE LA GUERRA DE GAZA
Por Fernando Najar F
Días antes que terminara la Guerra de Gaza, mi amigo, Rubén Meza Santillán, Jefe de programación de Radio la Voz de la Selva de Iquitos, me envía un par de mails y me escribe:
“Fernando, aquí (allá en Iquitos,) estamos interesados en saber cómo están las cosas allá” (en Israel), y sobre cuál es la reacción de los peruanos, sobre todo de los loretanos que sabemos son bastantes”...
En Israel radican unos 400 loretanos, principalmente en las ciudades de Ramle, Beersheva, Arad, Ashquelon, Kiriar Arba y Eilat. La mayoría de ellos llegaron hace poco por efectos de dos conversiones bajo el rito conservador. La colonia peruana es una minoría en este país; no llega ni a las 4,000 personas, frente a la de Argentina que cuenta con más de cien mil oriundos.
Rubén se sorprende cuando le señalo que estoy en una de las cuatro ciudades más asediadas por los misiles chinos Grand, que lanzaban como locos los terroristas del Hamas. Le doy un número telefónico y pactamos para el día siguiente, un enlace a las 6 de la mañana, para el programa LVS Noticias...
Al día siguiente aguardo la llamada, conjugo algunas ideas, establezco ciertos datos para ser explícito en la entrevista. Tras tres horas de espera, de inmediato presumo que alguien le enmendó la plana al colega. ¿Alguien desde Israel, hablando para una emisora "progre"...? Impaciente llamo a través de un celular prestado.
- ¡Rubén, qué paso?
- En la otra línea me contesta:
“Fernando, no te conectamos por el costo de la llamada; pero ya que llamaste, si quieres salimos ahora mismo”
- Okey!
La ampulosa voz de Mary Pérez Coral, me anuncia y salgo al aire señalando que toda la población está en una tensión colectiva, que la ofensiva israelí es respuesta a los 7,600 misiles que ha lanzado el Hamas en 8 años, que ellos están utilizando a la población civil palestina como escudos humanos, que los israelíes están destruyendo los arsenales de armas que se encuentran en las escuelas, mezquitas, y postas medicas...de pronto salgo del aire y me interrumpe Mary Pérez, que maneja a sus anchas su noticiero, cosa que le ha dado fama y peso, señalando:
“Fernando Najar tiene una opinión parcializada porque vive en Israel, pero el poder económico y militar israelí está matando gente inocente, niños y mujeres”...
Y concluye, sin darme la oportunidad de despedirme:
“Ha sido Fernando Najar, desde la línea de fuego”. La última frase me obliga una sonrisa. No estoy en la línea de fuego, donde las papas queman; sino, plácidamente sentado en el último asiento de un bus interprovincial que recorre el centro de este país.
Miguel Checa Bernazzi en su blog "Desde la Amazonia loretana", escribe un artículo en torno a la crisis en Gaza. Miguel, probablemente imbuido de los medios periodísticos internacionales, que hoy se "escandalizan" por toda reacción en contra el grupo terrorista del Hamas; pero que esconden la cabeza o callan, cuando ese terrorismo árabe provoca dolor en el lado israelí. Matar civiles israelíes por una causa política, no es noticia.
Checa Bernazzi en su texto, "Alto al Genocidio", se explaye generosamente en todo lo que otros han escrito; pero hay un par de parrafillos que me provoca una sonrisa obligada. Dice: "Lo que viene ocurriendo desde fines de diciembre del 2008 en la Franja de Gaza, es una muestra más de la sanguinaria manera israelí de pretender aplastar a un pueblo que, al igual que ellos lo hicieron, desean tener su propia nación (?). Habrá querido decir un estado palestino.
Miguel no está enterado que los territorios palestinos están bajo el control de los propios palestino; tampoco está enterado que los palestinos andan más divididos que nunca. Hay "dos estados palestinos", uno en Cisjordania y otro en la Franja de Gaza. Cada uno tiene su primer ministro y sus ministros de estado. El de Gaza es de un fundamentalismo medieval terrorífico sorprendente, que se apoderó de este territorio por medio de la violencia.
El Hamas es dependientes político y económico de Irán, que también controla Siria y financia al grupo Hezbollah, que domina parte del Líbano. No es un secreto que Irán busca tener hegemonía política y religiosa sobre el mundo árabe. Es el Irán que anuncia con borrar del mapa al estado de Israel. Es este país que intenta construir bombas atómicas para fines exclusivamente bélicos.
No quiero pensar mal de Miguel Checa, pero creo que copió mal el texto madre de su artículo cuando señala que " Yasser Arafat murió asesinado (?). Todo el mundo sabe que Arafat, cuyo verdadero nombre era Mohammed Abdel Rahman Abdel Raouf Arafat al-Qudwa al-Husseini, murió en Clamart, Francia, el 11 de noviembre del 2004 a causa de una enfermedad, que los médicos señalaron de Cirrosis y Púrpura trombocitopenica idiopática.
Y murió con una extraordinaria riqueza. Tenía la costumbre de desviar dinero público hacia su cuenta bancaria; hoy esa riqueza acumulada la disfruta la viuda.
Monseñor Julián García Centeno realiza el acto litúrgico en la Iglesia Matriz por el aniversario de Iquitos. En un momento de su homilía, el religioso pide a Dios "que las autoridades busquen, a través del dialogo, una solución pacífica" al conflicto en Gaza. Las palabras del religioso tienen metáforas, sabemos a dónde van y a quienes se dirige. Un imposible a la luz de la realidad porque una de las partes no sabe dialogar, no quiere dialogar, es más, quiere matar a todo los judíos.
Monseñor, que es un sacerdote sano, pide también en su liturgia de esa mañana "que a todos los jóvenes loretanos "que están en la línea de fuego" no les pase nada y vuelvan con sus seres querido". El Monseñor de Iquitos, a quien entrevisté en varias oportunidades, seguro que aun tenía en la boca el sabor de un "merengüillo" inexacto, que por esos días fue publicado por El Comercio de Lima. La verdad es que ningún loretano estuvo en la línea de fuego, tal como informó el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.
Se entiende “línea de fuego” el lugar donde se realizan los combates; la veintena jóvenes charapas que cumplen el servicio militar obligatorio, están destacados, preparándose, en distante bases militares que hay en todo el territorio israelí, cuya geografía es del tamaño del departamento de Ica
El enviado especial del diario El Comercio para la guerra de Gaza (nunca estuvo en la línea de fuego, sino en las ciudades acorraladas por las bombas del Hamas) se encuentra en una vivienda de Batían, una pequeña ciudad cercana a Tel Aviv, a 60 kilómetros de Gaza, y le hace una pregunta imberbe a una muchacha loretana que llegó de Lima hace un par de años; radica con su tía que es oficinista en la embajada peruana.
“Cuéntame cómo te sientes formando parte del Ejercito de Israel, en una base en la frontera con Egipto, en esta situación que vive Israel”(?)
La hermosa joven, natural de Iquitos, que viste el uniforme israelí, por una formalidad administrativa, responde a sus anchas y sin la responsabilidad de que su respuesta provocaría una andanada de comentarios a su favor y en contra suya.
-"Siento que estoy defendiendo a mi país de los ataques que hacen (Hamas) sobre la población". "Como miembro del Ejército, siento que tenemos que responder; esa es nuestra responsabilidad. Me siento muy bien. Estoy muy contenta de estar en el Ejército de Israel, de participar, de apoyar, de dar parte de mi vida a una tierra que me ha acogido muy bien y a la que quiero mucho.
Titulares que provocó una respuesta ligera, tal vez ingenua, pero mal entendida:
El Comercio de Lima:"Peruana integra el ejército israelí que lleva 9 días en Gaza"-
Como ella, hay una decena de loretanas que están en distintas bases, aprenden oficios militares, administrativo de acuerdo a su capacidad. El titular invita a pensar que la joven de bello rostro forma parte de la ofensiva que ingresó a Gaza. No es exacto. Al frente de batalla solamente van, por ahora, los hombres que forman los comandos de elite. Tengo información que un nautino estuvo en el frente de combate en el 2006, en la II segunda guerra del Líbano
"Periodismo en Línea" en su edición digital titula: “ Susana Vargas integra el ejercito israelí que combate en Gaza". La información se cuelga del titular del diario El Comercio, que también difundió un video con la entrevista del "enviado especial" para la guerra de Gaza.
Un poco más y a Susana Vargas la convierten en la Rambo peruana. Claro, quien sabe si esta joven podría ser una excelente y valiente soldado; la historia dice que no hay más patriota y aguerrido soldado como el loretano. El patriotismo de los amazónicos impidió que Ecuador, Colombia o Brasil se coman toda la selva peruana...
"Pro y Contra" puso este titular ambiguo: “Loretana forma parte del ejercito Israel". El servicio militar es obligatorio para los jóvenes de ambos sexos a partir de los 18 años, los que tienen encima de 20, hacen un servicio en la reserva por un tiempo limitado denominado "miluim".
En Youtube encontré un vídeo artesanal titulado: "Contigo a la Distancia". Una melindrosa voz en off, de un tal Pedro Paredes, que teniendo como fondo sonoro "Historia de Amor" de Richard Cleiderman, narra, recogiendo la versión de la abuela de Susana, que hace 10 años ella, la soldada israelí, corría por los pasadizos de su humilde vivienda de la tercera cuadra de la calle Faning, pero por cosa del destino, hoy corre con fusil en la mano por el campo de batalla".
Una cosa a ligera crea falsos mitos. En este país al campo de batalla, a la línea de fuego, no van las mujeres por mas entrenadas y preparadas que se encuentren. Se de dos loretanas que son comandos, pero que no participan en el conflicto directamente, Karla Hemmerich, sobrina de Hertz Hememrich, y Benedi Gonzales Levy.
"Canal N”, también difundió el tema entrevistando a la abuela de la soldada que señala que se ha enterado de su nieta por las noticias. La anciana le pide a Susana, que sea valiente y que espera reunirse con ella. La entrevista refuerza el gazapo de que Susana va corriendo con una Uzi en la mano, matando uno y otro árabe. Falacia en todos los extremos. Se imaginan que sería de ella si cayera prisionera. Yo les digo: sufriría las peores aberraciones.
Radio La Voz de la Selva emite un pronunciamiento que se difundía a cada momento en su programación diaria y fue también publicado en su página Web: " Por los lamentables y condenables sucesos en la Franja de Gaza". La emisora católica LVS hoy es una de las más escuchadas de Iquitos y en toda la Región. A través de Internet llega a todo el mundo. Bien...
Su pronunciamiento tiene cuatro párrafos, con las dicciones de siempre y las que están ahora vigentes en el contexto de la prensa internacional: el agresor es Israel y el agredido: los habitantes de Gaza. LVS expresan la posición de la Iglesia Católica de Iquitos, administrativamente esta bajo el control de los curas franciscanos canadienses que mantienen un aire progresista.
Bajo la gerencia de Horaldo Reátegui, el nivel de audiencia aumentó considerablemente. Hace un par de año no aparecía en las encuesta de oyentes citadinos. Hoy su noticiero de la mañana tiene ascendencia en opinión pública iquiteña.
Pero errar es humano, equivocarse también. En el tema del conflicto de Gaza, LVS tuvo una voz parcializada, está en su derecho; es parte de la moda estar en contra de los judíos y todo lo que pueda hacer Israel en defensa propia. Debe ser el único país en el mundo y en la historia universal que desde su creación, hace 61 años, defiende su existencia con guerras que le imponen.
Hay en el pronunciamiento de LVS cierta falta de transparencia. En el párrafo tres dice: “Insistimos en nuestra lucha contra los que, abusando del poder, generan injusticia, dolor y muerte en la población civil. Tal es el caso del Estado israelí, que abusando del poder militar y político que tiene en el mundo, desata una guerra tan desigual contra la población de la franja de Gaza""
Es la primera vez que se habla que Israel tiene poder político en el mundo. No es cierto, eso es una descomunal exageración. Bajo esa premisa los Nazis asesinaron a más de 6 millones de judíos, no es una potencia; este país se defiende, no tiene deseos expansionistas, si es cierto que su ejército es uno de los mejores del mundo.
Este conflicto que todavía no ha terminado, hay una tregua que cada vez menos se respeta, estuvo dirigido contra el Hamas, que es considerada por los países de la comunidad internacional como una organización terrorista. Los medios pro árabes, no han hablado quien es en el fondo el Hamas. La FARC o Sendero Luminoso, en términos de violencia, son niños de pecho a su lado.
En 8 años lanzaron contra Israel 7,700 misiles, han realizado 420 atentados que mataron 377 israelíes y dejaron heridos 2.070. De esa cifra, 52 fueron atentados suicidas que provocaron la muerte 228 israelíes y 1,646 quedaron heridos. De esa escala mortal nadie difunde, nadie comenta; no hay reportajes ni editoriales, los judíos son los malos de la película
Quienes mantienen una opinión diferente sobre la desgracia israelí seguro que no han experimentado el terror que significa escuchar una sirena que te anuncia que hay un misil en ciernes sobre tu casa o tu familia y que tienes 30 segundos para protegerte en un lugar seguro. No solo es una vez, sino varias veces todos los días, como experimentan aun hoy los pobladores de las ciudades de Sderot y Ashquelon. Claro no es noticia que el Hamas siga lanzado en este momento más misiles. En tres semanas de conflicto se dieron el lujo de lanzar 600 de estas bombas.
El Hamas controla Gaza bajo una dictadura terrible. La prensa imparcial señala que después de la ofensiva israelí, sus miembros mataron cerca de un centenar de integrantes de Al Fatah, (organización creada por Yasser Arafat) bajo la sospecha de ser colaboradores del "sionismo", otros fueron mutilado en los brazos y en las piernas.
Por cierto no podemos negar que en todo conflicto hay víctimas inocentes, niños y mujeres ¿Por qué no se divulga que el Hamas utilizaba a los civiles como escudos humanos. Por qué no se dice que el 70 % de los muertos en Gaza eran miembros del Hamas?
Como señala el Ing. Moisés Pandero Coral en su artículo titulado "El problema no es Dios". publicado en su columna habitual que tiene en Pro y Contra: "hay tipejos que nos quieren hacer creer subliminalmente que si los terroristas islámicos de Hamas hacen volar en pedazos a cientos de israelíes debemos ser condescendientes con ellos porque es la respuesta de un "pueblo oprimido", pero que si el ejército israelí los reprime militarmente en acciones que también originan muertos -muchos de ellos inocentes-, dicen que eso es condenable por que los israelíes son la cuarta o quinta potencia militar del mundo. Opiniones de este tipo los leemos y escuchamos todos los días y pasamos por alto, sin advertir la barbarie que transmiten"
Panduro Coral, que es ateo, continua disertando: " La doble moral se muestra también cuando se califica a las partes en conflicto. Para estos caviares globales, Israel como nación tiene la calificación de fascista y colonialista, porque sus gobiernos durante sesenta años han defendido por todos los medios posibles la vida de sus ciudadanos y su derecho a vivir en un territorio que les perteneció, no porque la Biblia -ellos despectivamente le llaman leyendas bíblicas- lo diga, sino porque la historia y la arqueología así lo confirman -¿quiénes estuvieron en Masada en el año 77 a.C.?- y porque su surgimiento como Estado en el año 1948 fue producto de un acuerdo de Naciones Unidas y no el mero capricho de sionistas. Sin embargo, los caviares globales dan a entendernos que es legítimo que los terroristas de Hamas proclamen como artículo constitucional la desaparición del Estado de Israel, y nunca hacen mención que este grupo ha dado un golpe de Estado contra la autoridad legítima del pueblo palestino apoderándose de Gaza y rompiendo con sus acciones armadas toda posibilidad de paz en esa región".
Y a los caviares globales no les gusta que se diga que Hamas es terrorista. No es terrorista, dicen, es un movimiento religioso y político, pero sutilmente obvian agregarle que también es un movimiento militar, dinamitero, intransigente y violentista que se mimetiza en la población civil que finalmente resulta afectada con la muerte de mujeres y niños -inocentes, lo recalcamos- que duele en lo profundo del alma a quienes rechazamos toda forma de violencia, venga de donde venga. Moisés Pandero es conciso y contundente en este problema, complejo, HAY UNA DOBLE MORAL
Esa doble moral también señala disimuladamente el escritor Miguel Donayre en su artículo: "Anotaciones a Diario", aparecido el 21 de enero en su columna habitual: "Nota de Navegación", que publica en Pro y Contra. Miguel Donayre radica desde hace buen tiempo en España, uno de los países más antisemita del mundo.
Hoy en día, días de crisis para la prensa convencional, La credibilidad y estar bien informado, son algunos de los factores para el éxito y la vigencia en el periodismo. Y ese éxito no podría llegar jamás para los amigos del blog "Los Devolucionarios de Loreto”, que han reproducido de otro blog desinformado, la siguiente versión:
"Más de medio millón de judíos que vivían en países árabes son forzados a marchar al exilio. La gran mayoría de ellos emigra hacia Israel, en donde acceden a la ciudadanía de ese país y a las propiedades abandonadas por los refugiados palestinos". No es verdad
El conflicto en el medio oriente es muy complejo, cualquiera que se apresure en dar una opinión, sin estar bien enterado, contribuye con la distorsión que hoy se maneja ese tema. La actual ofensiva israelí solamente es un reflejo, una parte, del problema global que hay entre judíos y palestinos. Está demás decir que en la crisis del medio oriente hay intereses políticos, económicos, militares, religiosos. En uno y otro lado hay otros actores invisibles.
En una visión más profunda, podemos señalar, es mi punto de vista, lo que hoy se vio en Gaza, no solo fue la reacción de un estado que tiene derecho a defenderse, sino que también ha sido uno de los primeros escenarios de una nueva "guerra fría: la lucha entre el mundo occidental y el islamismo religioso medieval, una nueva confrontación que se inició prácticamente un 11 de septiembre, cuando fueron destruidas las torres gemelas de Nueva York ()
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lunes, 20 de abril de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
DE QUE TERRITORIO HABLAN LOS PALESTINOS
A continuacion un articulo interesante que sostiene que los palestinos nunca tuvieron territorio
La moral empetrolada
Hoy Israel, la nación de los judíos, con pelos y señales, es un país como cualquier otro.
por Mario Linovesky
Cuando yo la conocí a Doris Day,...- bromeaba con sus oyentes Groucho Marx- ella "todavía" no era virgen. Con el mismo criterio, de haber estado hoy vivo y en Tierra Santa, pero hablando en serio, no se habría empachado de decir: - Yo conocí a todos esos egipcios, jordanos, libaneses, sirios y tantos otros advenedizos oriundos de los países árabes... cuando ellos todavía no eran el "milenario pueblo palestino". Un historiador (*) algo más sobrio que el genial cómico de las grandes gafas, escribió sobre el asunto:
"De la Palestina bíblica, en relación con el lugar ocupado antiguamente por el pueblo filisteo, no quedan herederos: desaparecieron como los dorios o los jonios en Grecia, los hititas en Anatolia, los hicsos o los pueblos del mar que invadieron Egipto, o los carios y fenicios. No hay palestinos históricos: sólo y únicamente, usurpadores del gentilicio."
La Palestina histórica, como macro topónimo, contenía antiguamente partes de Israel, Egipto, Líbano y Jordania, con alguna cuña en Siria. Es término geográfico relativo a las tierras de los filisteos del siglo XII antes de Cristo, por lo que primeramente se llamó Phillistia, que en el siglo II fue denominada Siria Palestina, funcionando el término como adjetivo alusivo al que era parte de la provincia romana de Siria.
No hay mención posterior al siglo III que recoja el topónimo, que se olvidó a lo largo de toda la edad media para resucitar, interesadamente y como título oficial de naturaleza política, cuando los ingleses se hicieron cargo de las tierras que habían pertenecido a Turquía hasta la primera guerra mundial. Palestina fue siempre un término geográfico sin fronteras definidas, referido a tierras no necesariamente comprometidas a poder concreto alguno. Desde luego, durante casi dos milenios no existió el gentilicio 'palestino' en conexión con personas y mucho menos en relación con los habitantes de Tierra Santa: era como hablar de hititas en relación con los habitantes de Asia Menor o de Anatolia.
Sencillamente, no existía el concepto, carecía de referente. Los distintos imperios sucesivos anteriores a Roma tampoco utilizaron nunca un nombre que particularizara a tales referidos habitantes de 'Filistea', era agua pasada, cosa caducada: 'no había tales gentes' durante el imperio persa, ni los hombres de Alejandro en su conquista de la tierra hablaron de ellos: tampoco los seleucidas que les siguieron. Y en la edad media, cuando Bizancio señoreaba las tierras, el término 'palestino' es un pozo de silencio que tampoco resucitaron los poseedores posteriores de las tierras.
De hecho, cuando se trata de reencontrar a aquellas gentes entre quienes se hacen llamar así, nos hallamos con noticias curiosas: no es posible remontarse a época anterior al año 1900 o sus alrededores. La poderosa CNN, en la sección dedicada en su web site donde dice proponerse explicar la historia de la zona y del 'problema' a lo largo de los siglos mediante el uso de mapas, no exhibe documentación alguna al respecto anterior a 1917. Y en cuanto al similar web site de la CBS, el mismo intento historiográfico no es capaz de remontarse a fechas anteriores a 1897. Otro tanto cabe decir de la NBC, cuya sección sobre el caso no cuenta con fondos cartográficos anteriores a 1916. Más realista con los hechos, la BBC comienza su pretendida 'milenaria historia
de los palestinos' en 1948.
No hace falta decir que la página web, o web site 'palestina' gasta su pólvora en salvas cuando anuncia una 'historia milenaria palestina del siglo XX' que es epígrafe que recuerda a la respuesta de cierto examen de historia comparada a un alumno que preguntado por los cuatro evangelistas dijo que eran tres: Elías y Enoch; todas estas son versiones paródicas del parto de los montes, cosa insignificante y ridícula que tiene lugar cuando todos esperaban grandes acontecimientos o novedades de importancia, como se puede leer en el refrán latino de Horacio: "Parturient montes, nascetur ridiculus mus" ("parieron los montes y nació un insignificante ratón"; o según la fábula de Fedro que Samaniego reproduce: "Con varios ademanes horrorosos los montes de parir dieron señales. Consintieron los hombres temerosos de ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos infundieron pavor a los mortales, estos montes que al mundo estremecieron, un ratoncillo fue lo que parieron."
Piense el lector amable en Bin Laden o en Arafat y acaso se hará idea cabal del mensaje del viejo dicho. Estos tigres de papel terminan por mostrar la inanidad de sus pretensiones y discurso porque son creación de los medios de comunicación interesados más en ponerle las cosas difíciles al pueblo judío -como de costumbre- que en esclarecer la verdad. No importa que se trate de individuos a quienes alcanza toda corrupción y todo tipo de miserias morales; no importa tampoco que hayan hecho mangas y capirotes de la ayuda humanitaria internacional cifrable, tirando por lo bajo, en más de mil millones de dólares en estos pocos años.
No importa que se haya demostrado de manera palmaria que pagan la pólvora con que luego se hacen volar por los aires esos infelices jóvenes criminales que hacen cierto el viejo dicho: 'Quede yo ciego, si dejo tuerto a mi vecino'. No importa que grupos terroristas de todo el mundo se hayan dado cita en torno a un elemento tan miserable como Arafat y su gente (hoy Hamás y Jizballá), incluido ETA. Nada importa si las piedras, las balas y las bombas se destinan al pueblo hebreo. Es una vuelta cínica y descerebrada, porque engordar al Islam es afilar las garras de la fiera a la que tarde o temprano tendrá que combatir Occidente.
Pero volvamos a nuestro propósito. Las noticias propagadas por los 'palestinos' y sus secuaces carecen de historia, son todas un invento, una fabricación en la nada. Lo que pone de manifiesto sin quererlo la mencionada web site palestina, es que antes de 1900 no existía el concepto 'palestino' tal como hoy se emplea. Si se lee el libro de Joan Peters: "De tiempos inmemoriales", se comprueba, de acuerdo con la documentación contrastadísima que se maneja, que la tierra de Israel no ha estado poblada por palestinos en las épocas moderna y contemporánea, como se desprende de los relatos de viajeros de los siglos XVIII, XIX y XX, sino que era un territorio casi vacío.
Son más de cincuenta los libros y relatos de viajeros europeos manejados para afirmar que todos coinciden en no haberse encontrado nunca con nadie en el 90% de las tierras que actualmente forman el Estado de Israel, el Reino de Jordania, la República de Siria y El Líbano, que no se sabe realmente lo que es hoy, o a quien obedece. René de Chateubrand en su Viaje de París a Jerusalén expresa la extrañeza que se siente ante la desolación y la despoblación total de la Tierra Santa, y Alphonse de Lamartine, que la visitó en 1835 para meditar y tratar de armonizar su fe cristiana con el racionalismo filosófico del siglo XVIII, dice en su libro de recuerdos de Oriente que 'fuera de las puertas de Jerusalén no vimos ningún ser viviente ni escuchamos sonido alguno': sencillamente, no había gente.
El estadounidense Mark Twain, que visitó la zona en 1867, afirma: 'Tal desolación existe aquí que no se puede describir; hemos llegado a Tabor... no hemos visto a ningún ser humano en todo el viaje'. Diez años antes, el cónsul británico para Palestina declaraba: 'El país está vacío de habitantes y sería necesario que tuviese alguna población'. Si se consulta el censo turco para la región, de 1882, cosa que yo tuve ocasión de hacer un siglo después, en toda la tierra de Israel, parte del Líbano, Jordania y Sinaí hay 140.000 habitantes, tanto árabes como cristianos y judíos. ¿Dónde estaba el milenario pueblo palestino?.
En ninguna parte. Mejor dicho: quienes se dicen sus descendientes estaban en Jordania, Siria y Egipto. De esos países llegaron en el primer tercio del siglo XX a la Tierra Prometida. Prometida porque la presencia cada vez más numerosa de los judíos sionistas creó fábricas, saneó el suelo, creó mano de obra; al reclamo de la actividad judía se arracimaron en una tierra que nunca habían habitado por la sencilla razón de que era inhabitable por su insalubridad y pobreza.
Debido a este hecho, y sobre todo a la inmigración judía de socialistas idealistas procedentes de Europa del Este, que se establecieron en kibutzim y moshavim a modo de granjas y fábricas colectivas, la población se disparó, y los árabes, que habían despreciado la tierra hasta entonces emigraron a ella en número de 650.000 en 1922, ubicándose precisamente en los lugares donde los judíos habían creado riqueza y trabajo.
Aquel mismo año el gobernador británico del Sinaí puso de relieve que aquella inmigración era en su mayor parte ilegal, y que procedía de Transjordania, Egipto y Siria. En 1930 las autoridades inglesas del Mandato apoyaban el conocido y poco recordado Hope Simpson Report diciendo: 'la lista de parados está ampliándose por la constante inmigración árabe a través de Transjordania y Siria', información que se ve corroborada por fuentes árabes de la época: el informe del gobernador del distrito sirio de Hauran, Tewfik Bey El-Haurani, que escribe: 'Más de 300.000 sirios de Hauran se mudaron a la tierra de Israel en estos años de 1930'. Y el primer ministro inglés W. Churchill dijo en 1939: 'Lejos de ser perseguidos, los árabes se han desplazado al país desde sus países de origen'. Los judíos eran el polo de atracción gracias a los puestos de trabajo que estaban creando.
Uno de los autores del Libro Blanco británico de 1939, que restringía la inmigración judía a Tierra Santa, admitía que de no ser por los judíos ni siquiera habría la mitad de la población árabe que había. No es difícil comprender, por lo tanto, el hecho de que tras la Intifada y la consecuente prohibición de acudir al trabajo en Israel, la población árabe de los territorios autónomos haya superado en un par de meses más del 40% de paro, y que la mayoría cuenten con ayuda de Europa para seguir comiendo, y con ayuda de sus hermanos árabes para seguir disparando y asesinando, sin olvidar, como se ha demostrado estos días, que los hombres-bomba se financian con fondos que la propia ANP asigna, conocedora del fin que tales dineros tienen."
(***) Pancracio Celdrán Gomáriz
Lo que antecede es una verdad que, deberemos reconocerlo nos guste o no, primero los judíos, y a partir de 1948 las autoridades del Estado de Israel, no supieron, no se animaron, o no quisieron gritar a los cuatro vientos e impedir así que la mentira árabe se propagara. Y gracias a esta omisión y equivocación históricas, pasa lo que está pasando; una falencia de la que, finalmente, acabaron aprovechándose los "neonatos palestinos", imponiendo su presencia "de facto" en esa tierra que no les pertenece. Se sabe bien que el perro, animal amigo del hombre y menospreciado por los árabes, marca su territorio orinando sobre él.
Y algo parecido hicieron los adventicios de ese "milenario" pueblo con menos de "cien años" de vida, para justificar su presencia en lo que desde tiempos bíblicos se conoce como el Reino de Israel. Los judíos, fieles a su tradición puesto que en la mismísima Toráh ya se les ordena recoger los sembrados pero dejando ciertos sectores intocados para que puedan alimentarse con ellos los "extranjeros", en virtud de esta prescripción de Dios así se comportaron, proveyéndolos de trabajo y sustento.
Obedientes a los mandatos de su conciencia (Hitler, para justificar su inhumanidad, repetía constantemente que "la conciencia... es un invento judío") no pensaron, ni tampoco imaginaron, que los hambrientos a los que un día aprovisionaran de pitanza y abrigo, les pagarían finalmente con tanta guerra y destrucción.
Pero las cosas están dadas de tal modo y con ellas, así como están, les es preciso lidiar a los judíos de la actualidad. Mientras tanto, atrás quedaron los sueños de los pioneros de principios del siglo XX, perdidos en el tiempo sus proyectos primigenios; el hoy es la lucha por la existencia y a ella hay que abocarse sin cobardía ni respiro alguno.
Hoy Israel, la nación de los judíos, con pelos y señales, es un país como cualquier otro, o, tal como lo vaticinara por épocas de la independencia David Ben Gurión: "éste será un país normal, el día que tenga ladrones y prostitutas propios". Pues bien, ahora los/las tiene. Y tantas otras cosas buenas y malas, como las que tiene cualquier país normal de la tierra.
De lo que carece, eso sí, es de rivales con dignidad y vergüenza, que por eso mismo lo hicieron ingresar en una contienda excepcionalmente sucia; en la que sin embargo va ganando cada una de las batallas, aunque está aún lejos de ganar la guerra. Porque el enemigo no es el oponente tradicional y no está tampoco circunscrito a lo que se llama "el pueblo palestino". A la fecha Israel, el diminuto Estado, única democracia del Levante perdida entre dictaduras feroces y fascistas, teocracias degradantes y absolutismos de la peor calaña, ve aumentar el caudal de sus enemigos en forma alarmante.
Y están en todos los sitios del planeta. Basta, para comprobarlo, fijarse en las votaciones de la ONU. Jamás hubo en las asambleas de ese organismo siquiera una amonestación (sólo tímidos sermones) a los constantes actos de terror cometidos por los árabes contra los israelíes; más aún, hasta se nota una cierta condescendencia para con ellos. En cambio, cuando de reprender a Israel se trata, ahí sí, pávidos ante la presencia de los poderosos e intimidantes petroleros tocados con zobe, gutra e igal (o keffiyah, que para el caso es lo mismo), levantan entusiastas sus manos y no hesitan en sancionarlo gravemente.
Para graficar la situación, nada mejor que recordar aquel vapuleado chiste en el que un amigo le cuenta a otro haber visto como nueve energúmenos golpeaban a un inerme transeúnte, y que él, según su costumbre y henchido de un afán justiciero, se había metido como partícipe en la reyerta. -¿Y qué pasó?- le preguntó su oyente. -¿Qué pasó?- fue la contestación- Que entre los diez le rompimos el alma... Y ésta es una realidad incuestionable.
En contra del diminuto Estado de Israel se han alineado tanto la derecha política, así como la izquierda y el centro. Los censores a la misma existencia del país hebreo aparecen en oriente y occidente, en el norte y en el sur. A la orden de los amos del carburante, se mueven diarios, radios y estaciones de televisión, estructuras no gubernamentales, ecologistas y por los derechos humanos. Y también gobiernos que se dicen democráticos.
A cada tanto, organizadas por embajadores palestinos (embajadores sin plácet puesto que lo son de un país que no existe por determinación de sus propios dirigentes) se arman manifestaciones y marchas donde militantes de todas las organizaciones y partidos políticos antedichos van abrazados apiñadamente (disfrazados con el tradicional pañuelo árabe) y entonando consignas antijudías. Y esto ocurre y seguirá ocurriendo, hasta que, como pasó con la expansión del nazismo alemán en los años 40, las naciones verdaderamente democráticas y dignas, al comprobar que los apoyos y alianzas hechos por y con ese Islam fundamentalista se les vuelcan en contra, reconocerán su equivocación y se darán a la tarea de combatirlo.
Entretanto, Israel deberá seguir luchando solo, puesto que los lobos sedientos de sangre están a su acecho. Andan fronteras afuera y también fronteras adentro, se llamen Moratinos, milicias Tanzim, José Saramago, Llamazares, Abu Alá, Mario Vargas Llosa, Chávez, Meshal, CNN, República Democrática de Francia, Ajmadinejad, Fidel Castro, Haniye y otros muchos que como ellos atacan incesantemente a Israel o confunden con su prédica antisionista (seguramente bien pagada) a la opinión pública imparcial.
Se les unen también algunos israelíes y árabes israelíes (los de fronteras adentro, lemashal: Ilán Pappe, Tali Fahima, Bishara, Guideón Levy y una larga lista) y no pocos judíos de la diáspora (Shlomo Slutzky, Noam Chomsky, Robert Fisk y siguen las firmas en otra larga hilera), quienes, añorantes de aquel estalinismo de antes del derrumbe del muro de Berlín, anteponen a la tranquilidad y seguridad propia y de sus familias, esa ideología caída en desuso que marcó su juventud. Algunos, créase o no, hasta llegan al despropósito de exigir un estado binacional. Palestinos y judíos viviendo juntos bajo un gobierno unificado, claman.
No explican, desde luego, como sería posible tal convivencia. De qué modo podrían cohabitar los judíos con esas hordas de asesinos nacidos sólo para matar y morir, es algo que les importa muy poco. Que los hebreos sionistas sean superados ampliamente en número y tengan que resignar esa idea gracias a la cual consiguieron su propio país (lo que implicaría abdicar a su misma existencia), los tiene sin cuidado. Porque, lo significativo, lo único importante, es que no se mosqueen los productores del "oro negro", no sea cosa que cierren los grifos y paralicen al mundo. O que aumenten los precios del crudo, que en esta sociedad gobernada por el dinero y los intereses particulares, es lo peor que puede ocurrir. Y de igual manera piensan y temen los gobiernos y las gentes de las más diversas extracciones, con lo cual renuncian a esa moral impoluta y prístina que el judaísmo diseñó para los humanos y que motorizó toda su evolución y avance.
Después de todo, argumentarán, la culpa es de los dinosaurios, que justo se les ocurrió morirse en mayor número en esa zona habitada por la gente del Islam.
***Pancracio Celdrán Gomáriz (Murcia, 1942) es un profesor, erudito y periodista español especializado en Historia y Literatura antigua y medieval, Antropología cultural y Fraseología. Ha publicado abundantes libros y artículos de divulgación cultural.
Celdrán es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas y doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. También tiene un máster en Historia Comparada y es diplomado en Historia de Oriente Medio, Lengua y Literatura Inglesas, Literatura Comparada y Lengua y Cultura Hebreas.
Su actividad académica se ha desarrollado en distintas universidades estadounidenses (entre ellas la de Berkeley) y europeas, donde ha sido profesor adjunto a cátedra, y finalizó en Medio Oriente, como profesor en las universidades de Haifa, Hebrea de Jerusalén y Ben Gurion del Néguev en Beer Sheva, todas en Israel. También fue profesor invitado en la Universidad Internacional Libanesa, en Beirut.
Como periodista, la mayor parte de su labor se ha desarrollado en la radio, aunque también ha intervenido en prensa escrita y en televisión. Ha sido guionista y creador de programas, articulista y autor de reportajes. También ha participado en tertulias radiofónicas. En la actualidad colabora en el programa No es un día cualquiera de Radio Nacional de España, y en el suplemento dominical del grupo Vocento El Semanal, donde mantiene un consultorio lingüístico.
Además de en numerosos libros, Celdrán ha plasmado sus conocimientos en Raíces, revista cultural de la comunidad judía española
La moral empetrolada
Hoy Israel, la nación de los judíos, con pelos y señales, es un país como cualquier otro.
por Mario Linovesky
Cuando yo la conocí a Doris Day,...- bromeaba con sus oyentes Groucho Marx- ella "todavía" no era virgen. Con el mismo criterio, de haber estado hoy vivo y en Tierra Santa, pero hablando en serio, no se habría empachado de decir: - Yo conocí a todos esos egipcios, jordanos, libaneses, sirios y tantos otros advenedizos oriundos de los países árabes... cuando ellos todavía no eran el "milenario pueblo palestino". Un historiador (*) algo más sobrio que el genial cómico de las grandes gafas, escribió sobre el asunto:
"De la Palestina bíblica, en relación con el lugar ocupado antiguamente por el pueblo filisteo, no quedan herederos: desaparecieron como los dorios o los jonios en Grecia, los hititas en Anatolia, los hicsos o los pueblos del mar que invadieron Egipto, o los carios y fenicios. No hay palestinos históricos: sólo y únicamente, usurpadores del gentilicio."
La Palestina histórica, como macro topónimo, contenía antiguamente partes de Israel, Egipto, Líbano y Jordania, con alguna cuña en Siria. Es término geográfico relativo a las tierras de los filisteos del siglo XII antes de Cristo, por lo que primeramente se llamó Phillistia, que en el siglo II fue denominada Siria Palestina, funcionando el término como adjetivo alusivo al que era parte de la provincia romana de Siria.
No hay mención posterior al siglo III que recoja el topónimo, que se olvidó a lo largo de toda la edad media para resucitar, interesadamente y como título oficial de naturaleza política, cuando los ingleses se hicieron cargo de las tierras que habían pertenecido a Turquía hasta la primera guerra mundial. Palestina fue siempre un término geográfico sin fronteras definidas, referido a tierras no necesariamente comprometidas a poder concreto alguno. Desde luego, durante casi dos milenios no existió el gentilicio 'palestino' en conexión con personas y mucho menos en relación con los habitantes de Tierra Santa: era como hablar de hititas en relación con los habitantes de Asia Menor o de Anatolia.
Sencillamente, no existía el concepto, carecía de referente. Los distintos imperios sucesivos anteriores a Roma tampoco utilizaron nunca un nombre que particularizara a tales referidos habitantes de 'Filistea', era agua pasada, cosa caducada: 'no había tales gentes' durante el imperio persa, ni los hombres de Alejandro en su conquista de la tierra hablaron de ellos: tampoco los seleucidas que les siguieron. Y en la edad media, cuando Bizancio señoreaba las tierras, el término 'palestino' es un pozo de silencio que tampoco resucitaron los poseedores posteriores de las tierras.
De hecho, cuando se trata de reencontrar a aquellas gentes entre quienes se hacen llamar así, nos hallamos con noticias curiosas: no es posible remontarse a época anterior al año 1900 o sus alrededores. La poderosa CNN, en la sección dedicada en su web site donde dice proponerse explicar la historia de la zona y del 'problema' a lo largo de los siglos mediante el uso de mapas, no exhibe documentación alguna al respecto anterior a 1917. Y en cuanto al similar web site de la CBS, el mismo intento historiográfico no es capaz de remontarse a fechas anteriores a 1897. Otro tanto cabe decir de la NBC, cuya sección sobre el caso no cuenta con fondos cartográficos anteriores a 1916. Más realista con los hechos, la BBC comienza su pretendida 'milenaria historia
de los palestinos' en 1948.
No hace falta decir que la página web, o web site 'palestina' gasta su pólvora en salvas cuando anuncia una 'historia milenaria palestina del siglo XX' que es epígrafe que recuerda a la respuesta de cierto examen de historia comparada a un alumno que preguntado por los cuatro evangelistas dijo que eran tres: Elías y Enoch; todas estas son versiones paródicas del parto de los montes, cosa insignificante y ridícula que tiene lugar cuando todos esperaban grandes acontecimientos o novedades de importancia, como se puede leer en el refrán latino de Horacio: "Parturient montes, nascetur ridiculus mus" ("parieron los montes y nació un insignificante ratón"; o según la fábula de Fedro que Samaniego reproduce: "Con varios ademanes horrorosos los montes de parir dieron señales. Consintieron los hombres temerosos de ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos infundieron pavor a los mortales, estos montes que al mundo estremecieron, un ratoncillo fue lo que parieron."
Piense el lector amable en Bin Laden o en Arafat y acaso se hará idea cabal del mensaje del viejo dicho. Estos tigres de papel terminan por mostrar la inanidad de sus pretensiones y discurso porque son creación de los medios de comunicación interesados más en ponerle las cosas difíciles al pueblo judío -como de costumbre- que en esclarecer la verdad. No importa que se trate de individuos a quienes alcanza toda corrupción y todo tipo de miserias morales; no importa tampoco que hayan hecho mangas y capirotes de la ayuda humanitaria internacional cifrable, tirando por lo bajo, en más de mil millones de dólares en estos pocos años.
No importa que se haya demostrado de manera palmaria que pagan la pólvora con que luego se hacen volar por los aires esos infelices jóvenes criminales que hacen cierto el viejo dicho: 'Quede yo ciego, si dejo tuerto a mi vecino'. No importa que grupos terroristas de todo el mundo se hayan dado cita en torno a un elemento tan miserable como Arafat y su gente (hoy Hamás y Jizballá), incluido ETA. Nada importa si las piedras, las balas y las bombas se destinan al pueblo hebreo. Es una vuelta cínica y descerebrada, porque engordar al Islam es afilar las garras de la fiera a la que tarde o temprano tendrá que combatir Occidente.
Pero volvamos a nuestro propósito. Las noticias propagadas por los 'palestinos' y sus secuaces carecen de historia, son todas un invento, una fabricación en la nada. Lo que pone de manifiesto sin quererlo la mencionada web site palestina, es que antes de 1900 no existía el concepto 'palestino' tal como hoy se emplea. Si se lee el libro de Joan Peters: "De tiempos inmemoriales", se comprueba, de acuerdo con la documentación contrastadísima que se maneja, que la tierra de Israel no ha estado poblada por palestinos en las épocas moderna y contemporánea, como se desprende de los relatos de viajeros de los siglos XVIII, XIX y XX, sino que era un territorio casi vacío.
Son más de cincuenta los libros y relatos de viajeros europeos manejados para afirmar que todos coinciden en no haberse encontrado nunca con nadie en el 90% de las tierras que actualmente forman el Estado de Israel, el Reino de Jordania, la República de Siria y El Líbano, que no se sabe realmente lo que es hoy, o a quien obedece. René de Chateubrand en su Viaje de París a Jerusalén expresa la extrañeza que se siente ante la desolación y la despoblación total de la Tierra Santa, y Alphonse de Lamartine, que la visitó en 1835 para meditar y tratar de armonizar su fe cristiana con el racionalismo filosófico del siglo XVIII, dice en su libro de recuerdos de Oriente que 'fuera de las puertas de Jerusalén no vimos ningún ser viviente ni escuchamos sonido alguno': sencillamente, no había gente.
El estadounidense Mark Twain, que visitó la zona en 1867, afirma: 'Tal desolación existe aquí que no se puede describir; hemos llegado a Tabor... no hemos visto a ningún ser humano en todo el viaje'. Diez años antes, el cónsul británico para Palestina declaraba: 'El país está vacío de habitantes y sería necesario que tuviese alguna población'. Si se consulta el censo turco para la región, de 1882, cosa que yo tuve ocasión de hacer un siglo después, en toda la tierra de Israel, parte del Líbano, Jordania y Sinaí hay 140.000 habitantes, tanto árabes como cristianos y judíos. ¿Dónde estaba el milenario pueblo palestino?.
En ninguna parte. Mejor dicho: quienes se dicen sus descendientes estaban en Jordania, Siria y Egipto. De esos países llegaron en el primer tercio del siglo XX a la Tierra Prometida. Prometida porque la presencia cada vez más numerosa de los judíos sionistas creó fábricas, saneó el suelo, creó mano de obra; al reclamo de la actividad judía se arracimaron en una tierra que nunca habían habitado por la sencilla razón de que era inhabitable por su insalubridad y pobreza.
Debido a este hecho, y sobre todo a la inmigración judía de socialistas idealistas procedentes de Europa del Este, que se establecieron en kibutzim y moshavim a modo de granjas y fábricas colectivas, la población se disparó, y los árabes, que habían despreciado la tierra hasta entonces emigraron a ella en número de 650.000 en 1922, ubicándose precisamente en los lugares donde los judíos habían creado riqueza y trabajo.
Aquel mismo año el gobernador británico del Sinaí puso de relieve que aquella inmigración era en su mayor parte ilegal, y que procedía de Transjordania, Egipto y Siria. En 1930 las autoridades inglesas del Mandato apoyaban el conocido y poco recordado Hope Simpson Report diciendo: 'la lista de parados está ampliándose por la constante inmigración árabe a través de Transjordania y Siria', información que se ve corroborada por fuentes árabes de la época: el informe del gobernador del distrito sirio de Hauran, Tewfik Bey El-Haurani, que escribe: 'Más de 300.000 sirios de Hauran se mudaron a la tierra de Israel en estos años de 1930'. Y el primer ministro inglés W. Churchill dijo en 1939: 'Lejos de ser perseguidos, los árabes se han desplazado al país desde sus países de origen'. Los judíos eran el polo de atracción gracias a los puestos de trabajo que estaban creando.
Uno de los autores del Libro Blanco británico de 1939, que restringía la inmigración judía a Tierra Santa, admitía que de no ser por los judíos ni siquiera habría la mitad de la población árabe que había. No es difícil comprender, por lo tanto, el hecho de que tras la Intifada y la consecuente prohibición de acudir al trabajo en Israel, la población árabe de los territorios autónomos haya superado en un par de meses más del 40% de paro, y que la mayoría cuenten con ayuda de Europa para seguir comiendo, y con ayuda de sus hermanos árabes para seguir disparando y asesinando, sin olvidar, como se ha demostrado estos días, que los hombres-bomba se financian con fondos que la propia ANP asigna, conocedora del fin que tales dineros tienen."
(***) Pancracio Celdrán Gomáriz
Lo que antecede es una verdad que, deberemos reconocerlo nos guste o no, primero los judíos, y a partir de 1948 las autoridades del Estado de Israel, no supieron, no se animaron, o no quisieron gritar a los cuatro vientos e impedir así que la mentira árabe se propagara. Y gracias a esta omisión y equivocación históricas, pasa lo que está pasando; una falencia de la que, finalmente, acabaron aprovechándose los "neonatos palestinos", imponiendo su presencia "de facto" en esa tierra que no les pertenece. Se sabe bien que el perro, animal amigo del hombre y menospreciado por los árabes, marca su territorio orinando sobre él.
Y algo parecido hicieron los adventicios de ese "milenario" pueblo con menos de "cien años" de vida, para justificar su presencia en lo que desde tiempos bíblicos se conoce como el Reino de Israel. Los judíos, fieles a su tradición puesto que en la mismísima Toráh ya se les ordena recoger los sembrados pero dejando ciertos sectores intocados para que puedan alimentarse con ellos los "extranjeros", en virtud de esta prescripción de Dios así se comportaron, proveyéndolos de trabajo y sustento.
Obedientes a los mandatos de su conciencia (Hitler, para justificar su inhumanidad, repetía constantemente que "la conciencia... es un invento judío") no pensaron, ni tampoco imaginaron, que los hambrientos a los que un día aprovisionaran de pitanza y abrigo, les pagarían finalmente con tanta guerra y destrucción.
Pero las cosas están dadas de tal modo y con ellas, así como están, les es preciso lidiar a los judíos de la actualidad. Mientras tanto, atrás quedaron los sueños de los pioneros de principios del siglo XX, perdidos en el tiempo sus proyectos primigenios; el hoy es la lucha por la existencia y a ella hay que abocarse sin cobardía ni respiro alguno.
Hoy Israel, la nación de los judíos, con pelos y señales, es un país como cualquier otro, o, tal como lo vaticinara por épocas de la independencia David Ben Gurión: "éste será un país normal, el día que tenga ladrones y prostitutas propios". Pues bien, ahora los/las tiene. Y tantas otras cosas buenas y malas, como las que tiene cualquier país normal de la tierra.
De lo que carece, eso sí, es de rivales con dignidad y vergüenza, que por eso mismo lo hicieron ingresar en una contienda excepcionalmente sucia; en la que sin embargo va ganando cada una de las batallas, aunque está aún lejos de ganar la guerra. Porque el enemigo no es el oponente tradicional y no está tampoco circunscrito a lo que se llama "el pueblo palestino". A la fecha Israel, el diminuto Estado, única democracia del Levante perdida entre dictaduras feroces y fascistas, teocracias degradantes y absolutismos de la peor calaña, ve aumentar el caudal de sus enemigos en forma alarmante.
Y están en todos los sitios del planeta. Basta, para comprobarlo, fijarse en las votaciones de la ONU. Jamás hubo en las asambleas de ese organismo siquiera una amonestación (sólo tímidos sermones) a los constantes actos de terror cometidos por los árabes contra los israelíes; más aún, hasta se nota una cierta condescendencia para con ellos. En cambio, cuando de reprender a Israel se trata, ahí sí, pávidos ante la presencia de los poderosos e intimidantes petroleros tocados con zobe, gutra e igal (o keffiyah, que para el caso es lo mismo), levantan entusiastas sus manos y no hesitan en sancionarlo gravemente.
Para graficar la situación, nada mejor que recordar aquel vapuleado chiste en el que un amigo le cuenta a otro haber visto como nueve energúmenos golpeaban a un inerme transeúnte, y que él, según su costumbre y henchido de un afán justiciero, se había metido como partícipe en la reyerta. -¿Y qué pasó?- le preguntó su oyente. -¿Qué pasó?- fue la contestación- Que entre los diez le rompimos el alma... Y ésta es una realidad incuestionable.
En contra del diminuto Estado de Israel se han alineado tanto la derecha política, así como la izquierda y el centro. Los censores a la misma existencia del país hebreo aparecen en oriente y occidente, en el norte y en el sur. A la orden de los amos del carburante, se mueven diarios, radios y estaciones de televisión, estructuras no gubernamentales, ecologistas y por los derechos humanos. Y también gobiernos que se dicen democráticos.
A cada tanto, organizadas por embajadores palestinos (embajadores sin plácet puesto que lo son de un país que no existe por determinación de sus propios dirigentes) se arman manifestaciones y marchas donde militantes de todas las organizaciones y partidos políticos antedichos van abrazados apiñadamente (disfrazados con el tradicional pañuelo árabe) y entonando consignas antijudías. Y esto ocurre y seguirá ocurriendo, hasta que, como pasó con la expansión del nazismo alemán en los años 40, las naciones verdaderamente democráticas y dignas, al comprobar que los apoyos y alianzas hechos por y con ese Islam fundamentalista se les vuelcan en contra, reconocerán su equivocación y se darán a la tarea de combatirlo.
Entretanto, Israel deberá seguir luchando solo, puesto que los lobos sedientos de sangre están a su acecho. Andan fronteras afuera y también fronteras adentro, se llamen Moratinos, milicias Tanzim, José Saramago, Llamazares, Abu Alá, Mario Vargas Llosa, Chávez, Meshal, CNN, República Democrática de Francia, Ajmadinejad, Fidel Castro, Haniye y otros muchos que como ellos atacan incesantemente a Israel o confunden con su prédica antisionista (seguramente bien pagada) a la opinión pública imparcial.
Se les unen también algunos israelíes y árabes israelíes (los de fronteras adentro, lemashal: Ilán Pappe, Tali Fahima, Bishara, Guideón Levy y una larga lista) y no pocos judíos de la diáspora (Shlomo Slutzky, Noam Chomsky, Robert Fisk y siguen las firmas en otra larga hilera), quienes, añorantes de aquel estalinismo de antes del derrumbe del muro de Berlín, anteponen a la tranquilidad y seguridad propia y de sus familias, esa ideología caída en desuso que marcó su juventud. Algunos, créase o no, hasta llegan al despropósito de exigir un estado binacional. Palestinos y judíos viviendo juntos bajo un gobierno unificado, claman.
No explican, desde luego, como sería posible tal convivencia. De qué modo podrían cohabitar los judíos con esas hordas de asesinos nacidos sólo para matar y morir, es algo que les importa muy poco. Que los hebreos sionistas sean superados ampliamente en número y tengan que resignar esa idea gracias a la cual consiguieron su propio país (lo que implicaría abdicar a su misma existencia), los tiene sin cuidado. Porque, lo significativo, lo único importante, es que no se mosqueen los productores del "oro negro", no sea cosa que cierren los grifos y paralicen al mundo. O que aumenten los precios del crudo, que en esta sociedad gobernada por el dinero y los intereses particulares, es lo peor que puede ocurrir. Y de igual manera piensan y temen los gobiernos y las gentes de las más diversas extracciones, con lo cual renuncian a esa moral impoluta y prístina que el judaísmo diseñó para los humanos y que motorizó toda su evolución y avance.
Después de todo, argumentarán, la culpa es de los dinosaurios, que justo se les ocurrió morirse en mayor número en esa zona habitada por la gente del Islam.
***Pancracio Celdrán Gomáriz (Murcia, 1942) es un profesor, erudito y periodista español especializado en Historia y Literatura antigua y medieval, Antropología cultural y Fraseología. Ha publicado abundantes libros y artículos de divulgación cultural.
Celdrán es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas y doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid. También tiene un máster en Historia Comparada y es diplomado en Historia de Oriente Medio, Lengua y Literatura Inglesas, Literatura Comparada y Lengua y Cultura Hebreas.
Su actividad académica se ha desarrollado en distintas universidades estadounidenses (entre ellas la de Berkeley) y europeas, donde ha sido profesor adjunto a cátedra, y finalizó en Medio Oriente, como profesor en las universidades de Haifa, Hebrea de Jerusalén y Ben Gurion del Néguev en Beer Sheva, todas en Israel. También fue profesor invitado en la Universidad Internacional Libanesa, en Beirut.
Como periodista, la mayor parte de su labor se ha desarrollado en la radio, aunque también ha intervenido en prensa escrita y en televisión. Ha sido guionista y creador de programas, articulista y autor de reportajes. También ha participado en tertulias radiofónicas. En la actualidad colabora en el programa No es un día cualquiera de Radio Nacional de España, y en el suplemento dominical del grupo Vocento El Semanal, donde mantiene un consultorio lingüístico.
Además de en numerosos libros, Celdrán ha plasmado sus conocimientos en Raíces, revista cultural de la comunidad judía española
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